Violación sexual de menores

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Detección de semen y/o espermatozoides en indicios  analizados por INACIF en el primer trimestre del año 2013.

 

 

Se analizaron 588 casos de víctimas de violación sexual, procedentes de toda la república, en los cuales se analizaron indicios para determinación de semen y/o espermatozoides en el Laboratorio de Serología del INACIF, en el primer trimestre del año 2013. Las pruebas realizadas para determinar la presencia de semen, fueron la detección de fosfatasa ácida y/o proteína seminal P-30, mientras que para la detección de espermatozoides, se realizaron frotes teñidos con la tinción de árbol de navidad y fueron posteriormente observados al microscopio. Los datos fueron recolectados de los archivos de INACIF y se analizaron utilizando el programa estadístico Epi Info 7.

Se determinó que 382 de los casos estudiados corresponde a víctimas menores de edad, lo que representa el 64.97% del total de casos incluidos. Las edades más frecuentes de menores de edad víctimas de violación son de 13 años (68 casos), 14 años (62 casos) y 17 años (49 casos). Jalapa, es el departamento que tiene un mayor porcentaje de víctimas menores de edad, en relación al total de víctimas estudiadas, ya que en un 90.00% de los casos las víctimas no superan los 18 años; le siguen Chiquimula (84.62%), Petén (82.61%) y Chimaltenango (77.78%). En cuanto a resultados positivos para detección de semen y/o espermatozoides en víctimas menores de edad, se obtuvo un resultado positivo en un 41.36% (158 de 382 casos).

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La cantidad de violaciones de las cuales son víctimas las menores de edad en los países latinoamericanos es alarmante, y requiere que se tomen acciones de prevención y protección de esta población tan vulnerable a este flagelo. El INACIF realiza las evaluaciones médicas a las personas que han sido víctimas de violación y se toman indicios para ser analizados por el Laboratorio de Serología, con el fin de detectar la presencia de semen y/o espermatozoides, para finalmente llevar a cabo análisis genéticos comparativos, en los casos en los cuales se cuenta con un sospechoso.

En el presente estudio se analizó en los archivos de INACIF del primer trimestre del año 2013, con el objetivo de establecer las siguientes premisas:

  1. ¿Qué porcentaje del total de casos atendidos por INACIF, en dicho periodo, son víctimas menores de edad?;
  2. ¿Cuáles son las edades más frecuentes de las víctimas?
  3. Establecer ¿qué departamento de Guatemala es el más afectado, por dicho delito?

 

Para los casos incluidos en el estudio, se emitió un dictamen por el Laboratorio de Serología, se contaba con la información respecto a la edad y departamento de residencia de las víctimas.

PROCEDIMIENTOS Y MÉTODOS

El Laboratorio de Serología de INACIF realiza el análisis de los indicios remitidos por las Sedes de Patología. Se realiza la determinación de semen, efectuando los análisis de Fosfatasa Ácida (FA) (Gaensslen, 1983; Li, 2008; Prieto, V. 2007) y Proteína Seminal P30 (P30). Para la detección de espermatozoides se realiza un frote en una lámina porta objetos y es teñida por el método conocido como tinción de Árbol de Navidad (AN).

La enzima FA, cataliza la hidrólisis de ciertos fosfatos orgánicos, lo que permite su detección a través de un método colorimétrico, en donde se utilizan como sustratos los compuestos α-naftil fosfato y timolftaleína, que son más específicos para la FA prostática, ya que la enzima también se encuentra presente en una variedad de tejidos humanos, en animales y algunas plantas (Gaensslen, 1983; Li, 2008; Prieto, V. 2007). Proteína seminal P30, es el nombre con el cual se conoce en el campo forense, al antígeno prostático específico (PSA), es una proteína producida en la próstata, con un rango de concentración en fluidos seminales entre 0.5 a 0.3 mg PSA/mL (Hochmeister et al, 1999).

Para su detección se utilizan ensayos inmunocromatográficos, en INACIF se utiliza el ensayo ABAcard PSA, que utiliza anticuerpos monoclonales antiP30 humanos que se unen a la proteína P30; siendo el límite inferior de detección de 4 ng/mL (Kristaly & Smith, s.f.).

Los espermatozoides son células haploides que constituyen el gameto masculino, es decir, son células especializadas, cuya función es fecundar al óvulo, que desencadena la consecutiva formación de un nuevo ser (Martini & Bartholomew 2005). Para su observación al microscopio, se realizan frotes los cuales son teñidos a través del método de Árbol de Navidad, el cual tiñe la cabeza de color rojo y el acrosoma se tiñe de color rosado pálido, por la acción del colorante rojo rápido nuclear. La cola se tiñe de verde, debido a la acción del colorante picro índigo carmín (Wheeler & Wilson, 2008).

Los datos descritos en el presente estudio fueron tomados de los archivos de INACIF, de casos analizados por el Laboratorio de Serología en el primer trimestre del año 2013. Posteriormente se realizó una tabulación de los datos en el programa Excel de Microsoft Office 2007, que contaba con información básica para la protección de la víctima, como es edad, género, departamento donde se realizó el peritaje médico forense y el resultado obtenido para los tres análisis serológicos descritos: Fosfatasa Acida (FA), P30 y/o espermatozoides. El análisis de los datos recolectados, fue realizado con el programa EPI Info 7, que es un programa de acceso libre, desarrollado por el Centers for Disease Control and Prevention (CDC).


RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En total formaron parte del estudio 588 casos de violación, que ingresaron al INACIF en el primer trimestre del año 2013, 563 de las víctimas son de sexo femenino y 25 son de sexo masculino. 382 del total de los casos incluidos en el estudio, proceden de menores de edad, lo que representa el 64.97%.  En la tabla No. 1 se muestra la distribución de edades de las víctimas de violación menores de edad, por departamento, donde se observa, que las edades más frecuentes de las víctimas de violación son las de 13 años (68 casos) 14 años (62 casos) y 17 años (48 casos).table1Se observa que en 322 del total de los casos de violación (84.29% de casos en menores de edad), están comprendida entre menores que van desde los 10 años hasta los 17 años de edad. La menarquía se da generalmente entre los 10 y 16 años, tomando en cuenta que el inicio de su edad reproductiva está marcada por la ovulación y menstruación, se pone de manifiesto el riesgo de un embarazo producto de la violación, lo que podría comprometer incluso la vida de la víctima, debido a que según la Organización Mundial de la Salud, en países en desarrollo las complicaciones en el embarazo representan una causa importante de mortalidad en adolescentes y jóvenes (American Society for Reproductive Medicine – 2013; Organización Mundial de la Salud – 2009).
El resto de las violaciones en menores de edad se encuentra distribuida en víctimas de 1 hasta 9 años, lo que reduce el riesgo
de embarazos y sus consecuencias, sin embargo representa un grupo de víctimas más vulnerable y propenso a que el acto de
violación pueda causar daño físico y psicológico severo.


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En un estudio realizado en Florida – Estados Unidos por Gray-Eurom y colaboradores, en un periodo de dos años, se recibieron 841 denuncias en Duval County, a 801 se realizó evaluación forense. Se encontraron resultados positivos para espermatozoides en 110 casos, lo que representa el 31%. El rango de edad de las víctimas estaba comprendido entre 12 y 77 años, con una media de edad de 24 años (Gray-Eurom, Seaberg & Wears, 2001).

En el presente estudio, la media de edad es de 16 años. Además, se detectó semen y/o espermatozoides en 284 casos, que constituye el 48.30% del total de los casos estudiados. Geográficamente la tendencia de frecuencia mostró que Jalapa, es el departamento que tiene un mayor porcentaje de víctimas menores de edad en relación al total de víctimas estudiadas, dado que en un 90.00% de los casos las víctimas no superan los 18 años; le siguen Chiquimula (84.62%), Petén (82.61%) y Chimaltenango (77.78%) según se observa en la Gráfica No. 1.

El caso de la víctima más joven fue registrado en el departamento de Chiquimula con apenas 1 año de edad, sin embargo, no se detectó semen ni espermatozoides en los indicios remitidos de la víctima. Si bien el departamento de Jalapa es el que presenta un mayor porcentaje de víctimas menores de edad, todas superan los doce años de edad, mientras que los departamentos que presentan mayor cantidad de casos de víctimas menores de edad son Guatemala y Escuintla, con 15 y 9 víctimas, respectivamente.

En relación a los casos de víctimas menores de 10 años de edad, los hallazgos de semen y espermatozoides fue considerablemente menor, al compararlo con el resto de datos analizados en el estudio, solamente en el 22.38% de los casos (15 de 67 como se observa en la tabla No. 2) se detectó presencia de semen y/o espermatozoides.

Este bajo porcentaje de detección de fluidos masculinos, coincide con los reportados en el estudio realizado en el 2000 por Christian y colaboradores, en el cual fueron analizados 273 casos de niños menores de 10 años, encontrando resultados positivos para semen solamente en 30 menores, que constituye el 11%. Esta particularidad puede relacionarse a varios factores propios de este tipo de violaciones, en las cuales generalmente se encuentran más lesiones y daño físico, tomando en cuenta que el cuerpo de estas menores no está desarrollado, ni se encuentra fisiológicamente preparado para sostener una relación sexual.

Wears, 2001).

n estos casos el agresor no sostiene una actividad sexual convencional con la víctima y no es tan común que el agresor eyacule en alguna cavidad anatómica (vagina, ano o boca), o deje rastros de semen en las prendas de la víctima, sin embargo es necesario realizar mayores estudios que establezcan con mayor certeza, a que se debe el fenómeno descrito.grap


La tabla No.3 muestra los porcentajes de víctimas mayores y menores de edad por departamento, se puede visualizar Jalapa y El Progreso muestran el mayor contraste, Jalapa con el porcentaje más alto de víctimas menores de edad, seguido por El Progreso, donde las víctimas menores de edad solo representan el 14.29%.

Se observó un mayor porcentaje de resultados positivos en las víctimas mayores de edad, en comparación con las víctimas de violación menores de edad. En 126 de los 206 casos, en los cuales las víctimas que denunciaban haber sido víctimas de violación eran mayores de edad, se obtuvo un resultado positivo para semen y/o espermatozoides (61.16%).

El porcentaje de resultados positivos para semen y/o espermatozoides en casos donde las víctimas de violación eran menores de edad fue de 41.36%, solamente en 158 de los 382 casos de víctimas menores de edad, se obtuvo un resultado positivo; esto representa un decremento del 20%, en comparación con los resultados obtenidos en víctimas mayores de edad. Esta disminución en el porcentaje de resultados positivos, podría deberse a que en muchos casos los agresores, realizan algún tipo de estimulación sexual sin penetración (caricias inapropiadas, masturbación, pornografía o de otro tipo) con el fin de evitar dejar lesiones físicas que puedan ser evidentes.

Sin embargo, existen un sinfín de circunstancias propias de este tipo de violación que disminuyen la posibilidad de obtener resultados positivos para semen y/o espermatozoides, estas circunstancias y características deben ser investigadas con el fin de mejorar los aportes que puedan brindar los expertos forenses en materia de evidencia científica. La tabla No. 4 muestra los porcentajes de resultados obtenidos por departamento, en los casos de víctimas menores de edad analizados.

El departamento que presentó mayor cantidad de violaciones (tomando en cuenta mayores y menores de edad) a nivel nacional fue Guatemala, con un total de 200 violaciones (34.01%), seguido por Quetzaltenango con 50 (8.50%), en Petén se registraron 46 casos (7.82 %); los casos de violación para los cuales se recibieron indicios en el laboratorio de Serología se ubican en tercer lugar a nivel nacional. 

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Estos datos muestran algunas coincidencias, en términos generales, con los indicies de violencia reportados por el PNUD Guatemala, específicamente en relación a la cantidad de homicidios, donde aparece Petén, como el departamento con mayor tasa de homicidios con 202 por cada 100,000 habitantes. Quetzaltenango, aparece en tercer lugar en tasa de homicidios 157 por cada 100,000 habitantes. Sin embargo, en dicho reporte Guatemala, aparece como último lugar de los 15 departamentos estudiados, a pesar de mostrar la mayor cantidad en el año 2006 (1,161), se calculó una tasa de homicidios de 108 por cada 100,000 habitantes.

Estos datos brindan un estimado en cuanto a la violencia de cada departamento, los tres primeros departamentos en cantidad de violaciones, resaltan por los datos del reporte mencionado, si bien los datos de ambos estudios no son directamente comparables, si permite observar que la violencia de homicidios, no necesariamente está relacionada con la cantidad de violaciones de una determinada región, esto en vista que las violaciones no indefectiblemente son cometidas por personas que se dediquen al crimen, especialmente en los casos donde la víctima es menor de edad, y los agresores sexuales son frecuentemente personas conocidos por la víctima o incluso pueden ser personas de confianza, tan cercanos como familiares, por ejemplo, padres, hermanos, padrastros, tíos o primos (Matute & García 2007).

table4
 
CONCLUCIONES

Un total de 64.97% de los casos estudiados son de víctimas menores de edad, lo que indica que en Guatemala, se deben tomar medidas preventivas que permitan proteger a la población vulnerable a este tipo de delito, que tiene consecuencias graves sobre sus víctimas y, que no permite salir del ciclo de violencia en el que se encuentra el país.

Entre las víctimas menores de edad, un 84.29% se encuentra comprendido entre los 10 y 17 años de edad, lo que representa un mayor riesgo de embarazo y, las complicaciones que el mismo conlleva.

Los departamentos de Jalapa, Chiquimula, Petén y Chimaltenango son los que presentan mayor cantidad de menores de edad víctimas de violación; si bien estos datos no son deseables para ningún departamento, esto no necesariamente refleja un aspecto negativo en dichas regiones, dado que podría atribuirse a una buena cultura de denuncia para este tipo de delitos, que pueden permanecen en la sombra.

M.A. Estuardo Solares Reyes
Bioquímico y Microbiólogo, Universidad del Valle de Guatemala
Número de colegiado: 3230
Maestría en Ciencias Criminalísticas, Universidad Mariano Gálvez
esolares@inacif.gob.gt

M.A. Marco Antonio García Jiménez
Químico Biólogo, Universidad de San Carlos de Guatemala
Número de colegiado: 3945
Maestría en Ciencias Criminalísticas, Universidad Mariano Gálvez
magarciaj@inacif.gob.gt

BIBLIOGRAFIA
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Matute, Arturo & García, Iván. (2007) Informe Estadístico de la Violencia en Guatemala. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Guatemala.
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